Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

jueves, 20 de octubre de 2016

Texto completo de Marta Dillon. Periodista de género única oradora e integrante de las organizadoras del 1er ENM

NOSOTRAS PARAMOS
I
Nosotras paramos.
Mientras transcurría el 31 Encuentro Nacional de Mujeres, violaban y asesinaban a Lucía en Mar
del Plata. Un año antes, habíamos sido reprimidas en esa ciudad, como este año en Rosario.
Contra los que nos quieren parar. Para que no nos paren con su pedagogía criminal. Para hacer pedagogía nosotras, porque juntas vamos a construir una sociedad sin machismo. Porque libertad implica desmontar definitivamente el patriarcado.
Nosotras paramos. Porque nos duele y nos indigna que en este mes de octubre ya se cuenten 19 muertas. Paramos porque para detener a la violencia femicida necesitamos plantarnos desde la auto-
nomía de nuestras decisiones y esto no es posible mientras el aborto no sea legal, seguro y gratuito para todas. Mientras las variables económicas sigan reproduciendo la violencia machista: porque nuestras jornadas laborales son dos horas más largas que las de los varones, porque las tareas de
cuidado y reproductivas caen sobre nuestras espaldas y no tienen valor en el mercado de trabajo.
Porque la desocupación crece dos puntos cuando se habla de mujeres, porque la brecha salarial es, en promedio, de un 27 por ciento. Es decir, que a igual trabajo, las mujeres ganamos mucho menos que nuestros compañeros.
En un contexto de ajuste, de tarifazos, de incremento de la pobreza y achicamiento del Estado como el que propone el gobierno de la Alianza Cambiemos, nosotras nos llevamos la peor parte: la pobreza tiene rostro femenino y nos coarta la libertad de decir no cuando estamos dentro del círculo
de violencia.
II
Nosotras paramos.
Paramos contras las balas que intentan detener nuestra fuerza. Una fuerza que crece en encuentros, movilizaciones, debates. Fuerza feminista, fuerza de mujeres.
Paramos contra el disciplinamiento para todas que implica que Milagro Sala esté presa por mujer, por indígena, por haberse organizado, por reclamar no sólo los derechos básicos sino también el derecho de todos y todas a la recreación y la fiesta. Contra la detención y el procedimiento judicial irregular que mantiene como rehén a Reina Maraz, migrante quechuahablante a quien los resortes de una justicia misógina y colonial han condenado injustamente a cadena perpetua. Contra las condiciones que una y otra vez hacen de las cárceles de mujeres espacios donde se amplifican las jerarquías clasistas y racistas. Contra las formas en que en barrios como el Bajo Flores las adolescentes son asediadas y desaparecidas durante días, después de ser amenazadas y chantajeadas, pero también contra el modo
en que esos barrios se vuelven cada vez más asfixiantes, tomados por tramas de economías ilegales que habilitan nuevas y más duras formas de violencia.
Contra la política retrógrada que inaugura un centro de detención para migrantes, en un claro retroceso respecto de la legislación vigente.
Paramos tomando la iniciativa. Mostrando capacidad de reacción frente a una guerra contra las mujeres que se escribe día a día.
Nos movilizamos y nos auto-defendemos.
Cuando tocan a una, respondemos todas. Por eso, hoy 19 de octubre de 2016 #Nosotras paramos.
Somos las amas de casa, las trabajadoras de la economía formal e informal, las maestras, las cooperativistas, las académicas, las obreras, las desocupadas, las periodistas, las militantes, las artistas, las madres y las hijas, las empleadas domésticas, las que te cruzás por la calle, las que salen de la casa, las que están en el barrio, las que fueron a una fiesta, las que tienen una reunión, las que andan solas o acompañadas, las que decidimos abortar, las que no, las que decidimos sobre cómo y con quien vivir nuestra sexualidad. Somos mujeres, trans, travestis, lesbianas. Somos muchas y del miedo que
nos quieren imponer, y la furia que nos sacan a fuerza de violencias, hacemos sonido, movilización,
grito común: ¡Ni Una Menos! ¡Vivas nos queremos!
III
Nosotras paramos.
Paramos contra los femicidios, que son el punto más alto de una trama de violencias, que anuda explotación, crueldades y odio a las formas más diversas de autonomía y vitalidad femeninas, que piensa nuestros cuerpos como cosas a usar y descartar, a romper y saquear.
La violación y femicidio de Lucía Pérez muestran una línea sostenida contra la autonomía y capacidad de decisión, acción y elección y deseo de las mujeres. Lucía fue considerada una cosa a la que hay que darle hasta que aguante y dejada en una sala de emergencias para hacer creer que había muerto de una
sobredosis, intentó tapar la verdad. No fueron las drogas, fueron los machos. La violaron y mataron en Mar del Plata horas antes de la represión en la marcha del final del Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario. La reunión más transversal y creativa que moviliza identidades y sensibilidades diversas bajo formas de organización también diversas: colectivos políticos, artísticos, barriales, sindicales, etc. Todas sumamente políticas: porque la política es la lucha insistente por la invención de libertades, por la construcción comunitaria y por la ampliación de derechos.
Como todos los femicidios, el de Lucía también apunta al disciplinamiento de las mujeres y de todas las personas que se rebelan contra los roles que esta sociedad defiende a capa y espada: serás lo que supuestamente es normal o no serás nada. Y no podrás decir NO porque el costo de decir NO será, en
el extremo, la muerte.
De un cautiverio a otro. De un tipo de explotación a otras más cruentas. Entre las mujeres menores de 30 años, el desempleo es del 22 por ciento. Precariedad de nuestras vidas. Mujeres convertidas en putas o encarceladas. Trans y travestis reprimidas a diario en las calles mientras no se les asegura su derecho
a incorporarse en la vida laboral y se les sigue imponiendo la prostitución como único destino. Mujeres asesinadas por sus parejas o por un empleado. Abusadas por sus padres o golpeadas por la policía. Estamos viviendo una temporada de caza. Y el neoliberalismo prueba sus fuerzas sobre nuestros cuerpos. En
cada ciudad y en cada rincón del mundo. No estamos a salvo.
IV
Nosotras paramos.
Porque todas las variables económicas dan cuenta de la violencia machista. Los femicidios son el resultado de una serie de violencias económicas y sociales, de pedagogías de la crueldad, de una cultura del “por algo será”, el “algo habrán hecho” que los permite, los justifica y los avala. No son un problema de seguridad o inseguridad. Luchar contra esas violencias exige una respuesta múltiple. Nos implica a todos y a todas, pero sabemos que a los poderes del Estado y a todas sus instancias (nacional, provincial, muni-
cipal), sólo se los hace actuar bajo presión social, impulsada desde abajo. Por eso estamos aquí hoy, en todo el país y en varios países a la vez, diciendo #NiUnaMenos, #VivasNosQueremos.
¿Cómo creamos otro mundo posible si las medidas tendientes a esa transformación como el Programa de Educación Sexual Integral son desmanteladas de a poco, o directamente no se aplican en varias provincias? ¿Cómo se atreven a comparar las pintadas sobre una pared con el asesinato y la tortura a una niña? ¿Cómo nos piden paciencia cuando ganamos un 27% menos que los hombres por el mismo trabajo? ¿Cómo quieren que nos cuidemos si al mismo tiempo desde los medios de comunicación nos dicen
que las que andamos solas y amanecemos muertas tenemos la culpa? ¿Cómo quieren que tengamos paciencia si nos sacan la jubilación por amas de casa y no toman en serio el trabajo que significa cuidar a la familia? Sí, trabajo. El 76% de los trabajos no remunerados los hacemos nosotras. ¿Cómo se atreven a decirnos que nada de esto es tan grave cuando quitan la capacidad de autonomía económica a miles de nosotras, cuando nos echan de los trabajos, cuando nos bajan los sueldos, cuando nos amenazan con
paritarias cada vez más bajas? ¿Cómo quieren que esperemos cuando nos morimos por abortos mal hechos y nos encarcelan si vamos al hospital con un aborto espontáneo? Y así podríamos seguir. Nadie quiere hacerse cargo de estas preguntas. Y menos quieren pensar respuestas que nos incluyan no sólo como víctimas, muertas, cosas, sino como protagonistas con voz propia. Nosotras sí queremos insistir, exigir, preguntar, responder, porque no queremos más víctimas de ningún tipo. Por eso, #NosotrasParamos. Y este pedido se vuelve regional: Bolivia, Chile, México, Perú, Uruguay, Costa Rica, Guatemala, El Salvador. En América Latina nos acompañamos entre todas, porque América Latina será toda Feminista.
Contra los femicidios y contra la precarización de nuestras vidas.
Ni Una Menos. Vivas nos queremos.
NOSOTRAS PARAMOS
I
Nosotras paramos.
Mientras transcurría el 31 Encuentro Nacional de Mujeres, violaban y asesinaban a Lucía en Mar
del Plata. Un año antes, habíamos sido reprimidas en esa ciudad, como este año en Rosario.
Contra los que nos quieren parar. Para que no nos paren con su pedagogía criminal. Para hacer
pedagogía nosotras, porque juntas vamos a construir una sociedad sin machismo. Porque libertad
implica desmontar definitivamente el patriarcado.
Nosotras paramos. Porque nos duele y nos indigna que en este mes de octubre ya se cuenten 19
muertas. Paramos porque para detener a la violencia femicida necesitamos plantarnos desde la auto-
nomía de nuestras decisiones y esto no es posible mientras el aborto no sea legal, seguro y gratuito
para todas. Mientras las variables económicas sigan reproduciendo la violencia machista: porque
nuestras jornadas laborales son dos horas más largas que las de los varones, porque las tareas de
cuidado y reproductivas caen sobre nuestras espaldas y no tienen valor en el mercado de trabajo.
Porque la desocupación crece dos puntos cuando se habla de mujeres, porque la brecha salarial es,
en promedio, de un 27 por ciento. Es decir, que a igual trabajo, las mujeres ganamos mucho menos
que nuestros compañeros.
En un contexto de ajuste, de tarifazos, de incremento de la pobreza y achicamiento del Estado
como el que propone el gobierno de la Alianza Cambiemos, nosotras nos llevamos la peor parte: la
pobreza tiene rostro femenino y nos coarta la libertad de decir no cuando estamos dentro del círculo
de violencia.
II
Nosotras paramos.
Paramos contras las balas que intentan detener nuestra fuerza. Una fuerza que crece en encuen-
tros, movilizaciones, debates. Fuerza feminista, fuerza de mujeres.
Paramos contra el disciplinamiento para todas que implica que Milagro Sala esté presa por mujer,
por indígena, por haberse organizado, por reclamar no sólo los derechos básicos sino también el dere-
cho de todos y todas a la recreación y la fiesta. Contra la detención y el procedimiento judicial irregular
que mantiene como rehén a Reina Maraz, migrante quechuahablante a quien los resortes de una justi
-
cia misógina y colonial han condenado injustamente a cadena perpetua. Contra las condiciones que
una y otra vez hacen de las cárceles de mujeres espacios donde se amplifican las jerarquías clasistas y
racistas. Contra las formas en que en barrios como el Bajo Flores las adolescentes son asediadas y
desaparecidas durante días, después de ser amenazadas y chantajeadas, pero también contra el modo
en que esos barrios se vuelven cada vez más asfixiantes, tomados por tramas de economías ilegales
que habilitan nuevas y más duras formas de violencia.
Contra la política retrógrada que inaugura un centro de detención para migrantes, en un claro
retroceso respecto de la legislación vigente.
Paramos tomando la iniciativa. Mostrando capacidad de reacción frente a una guerra contra las
mujeres que se escribe día a día.
Nos movilizamos y nos auto-defendemos.
Cuando tocan a una, respondemos todas. Por eso, hoy 19 de octubre de 2016 #Nosotras paramos.
Somos las amas de casa, las trabajadoras de la economía formal e informal, las maestras, las coopera-
tivistas, las académicas, las obreras, las desocupadas, las periodistas, las militantes, las artistas, las
madres y las hijas, las empleadas domésticas, las que te cruzás por la calle, las que salen de la casa,
las que están en el barrio, las que fueron a una fiesta, las que tienen una reunión, las que andan solas
o acompañadas, las que decidimos abortar, las que no, las que decidimos sobre cómo y con quien
vivir nuestra sexualidad. Somos mujeres, trans, travestis, lesbianas. Somos muchas y del miedo que
nos quieren imponer, y la furia que nos sacan a fuerza de violencias, hacemos sonido, movilización,
grito común: ¡Ni Una Menos! ¡Vivas nos queremos!
III
Nosotras paramos.
Paramos contra los femicidios, que son el punto más alto de una trama de violencias, que anuda explo-
tación, crueldades y odio a las formas más diversas de autonomía y vitalidad femeninas, que piensa
nuestros cuerpos como cosas a usar y descartar, a romper y saquear.
La violación y femicidio de Lucía Pérez muestran una línea sostenida contra la autonomía y capacidad
de decisión, acción y elección y deseo de las mujeres. Lucía fue considerada una cosa a la que hay que
darle hasta que aguante y dejada en una sala de emergencias para hacer creer que había muerto de una
sobredosis, intentó tapar la verdad. No fueron las drogas, fueron los machos. La violaron y mataron en
Mar del Plata horas antes de la represión en la marcha del final del Encuentro Nacional de Mujeres en
Rosario. La reunión más transversal y creativa que moviliza identidades y sensibilidades diversas bajo
formas de organización también diversas: colectivos políticos, artísticos, barriales, sindicales, etc. Todas
sumamente políticas: porque la política es la lucha insistente por la invención de libertades, por la cons
-
trucción comunitaria y por la ampliación de derechos.
Como todos los femicidios, el de Lucía también apunta al disciplinamiento de las mujeres y de todas
las personas que se rebelan contra los roles que esta sociedad defiende a capa y espada: serás lo que
supuestamente es normal o no serás nada. Y no podrás decir NO porque el costo de decir NO será, en
el extremo, la muerte.
De un cautiverio a otro. De un tipo de explotación a otras más cruentas. Entre las mujeres menores de
30 años, el desempleo es del 22 por ciento. Precariedad de nuestras vidas. Mujeres convertidas en putas
o encarceladas. Trans y travestis reprimidas a diario en las calles mientras no se les asegura su derecho
a incorporarse en la vida laboral y se les sigue imponiendo la prostitución como único destino. Mujeres
asesinadas por sus parejas o por un empleado. Abusadas por sus padres o golpeadas por la policía. Esta-
mos viviendo una temporada de caza. Y el neoliberalismo prueba sus fuerzas sobre nuestros cuerpos. En
cada ciudad y en cada rincón del mundo. No estamos a salvo.
IV
Nosotras paramos.
Porque todas las variables económicas dan cuenta de la violencia machista. Los femicidios son el resul-
tado de una serie de violencias económicas y sociales, de pedagogías de la crueldad, de una cultura del
“por algo será”, el “algo habrán hecho” que los permite, los justifica y los avala. No son un problema de
seguridad o inseguridad. Luchar contra esas violencias exige una respuesta múltiple. Nos implica a todos
y a todas, pero sabemos que a los poderes del Estado y a todas sus instancias (nacional, provincial, muni-
cipal), sólo se los hace actuar bajo presión social, impulsada desde abajo. Por eso estamos aquí hoy, en
todo el país y en varios países a la vez, diciendo #NiUnaMenos, #VivasNosQueremos.
¿Cómo creamos otro mundo posible si las medidas tendientes a esa transformación como el Programa
de Educación Sexual Integral son desmanteladas de a poco, o directamente no se aplican en varias
provincias? ¿Cómo se atreven a comparar las pintadas sobre una pared con el asesinato y la tortura a una
niña? ¿Cómo nos piden paciencia cuando ganamos un 27% menos que los hombres por el mismo traba-
jo? ¿Cómo quieren que nos cuidemos si al mismo tiempo desde los medios de comunicación nos dicen
que las que andamos solas y amanecemos muertas tenemos la culpa? ¿Cómo quieren que tengamos
paciencia si nos sacan la jubilación por amas de casa y no toman en serio el trabajo que significa cuidar
a la familia? Sí, trabajo. El 76% de los trabajos no remunerados los hacemos nosotras. ¿Cómo se atreven
a decirnos que nada de esto es tan grave cuando quitan la capacidad de autonomía económica a miles
de nosotras, cuando nos echan de los trabajos, cuando nos bajan los sueldos, cuando nos amenazan con
paritarias cada vez más bajas? ¿Cómo quieren que esperemos cuando nos morimos por abortos mal
hechos y nos encarcelan si vamos al hospital con un aborto espontáneo? Y así podríamos seguir. Nadie
quiere hacerse cargo de estas preguntas. Y menos quieren pensar respuestas que nos incluyan no sólo
como víctimas, muertas, cosas, sino como protagonistas con voz propia. Nosotras sí queremos insistir,
exigir, preguntar, responder, porque no queremos más víctimas de ningún tipo. Por eso, #NosotrasParamos. Y este pedido se vuelve regional: Bolivia, Chile, México, Perú, Uruguay, Costa Rica, Guatemala, El Salvador. En América Latina nos acompañamos entre todas, porque América Latina será toda Feminista.
Contra los femicidios y contra la precarización de nuestras vidas.
Ni Una Menos. Vivas nos queremos.

miércoles, 19 de octubre de 2016

En menos de un año, la conciencia contra la violencia de género se extiende por toda latinoamérica.

En mayo del 2015, Chiara Pérez fue enterrada viva y embarazada en Santa Fe. El asesino y su familia se comió un asadito sobre su tumba mientras muchos la buscaban en Rufino. En pocas horas un grupo de periodistas especializadas en desigualdad de género organizó una multitudinaria concentración en Plaza Congreso, incontenible y soprendente respecto de todas las anteriores de las que participé alguna vez. En octubre del mismo año el Encuentro de Mujeres en Mar del Plata (cada vez más multitudinario) fue brutalmente reprimido al llegar a la catedral de esa ciudad y tuve peleas con amigas de allá que se quejaron por las pintadas. Hace 9 días, mientras el Encuentro de Mujeres (que ya trasciende las fronteras hacia toda latinoamérica) realizado en Rosario también era reprimidio, con excusas similares a las de Mar del Plata, asesinaban en esa ciudad balnearia a Lucía Pérez . Me sorprenden los paralelismos y simetrías de ciudades y hasta de apellidos (el primero no es casual, el segundo es anecdótico). Una mujer asesinada cada 30 horas. Hoy se marcha por Lucía pero se marcha por todas, porque el patriarcado, la desigualdad y la violencia no se detiene, pero nosotras tampoco. Me llama la atención que entre las entrevistas en la calle no se hable de la represión sufrida en ambas ciudades. Por lo menos, esta vez, la televisión lo cubre.
Por otro lado en Chile y México se suman las concentraciones.
Tal vez de a poco nos vayamos descolonizando porque antes del genocidio aborigen, los nativos reconocían 5 géneros y  consideraban a los que tenían características tanto femeninas como masculinas como seres de ambos espíritus, con mayor capacidad de comprender todos los aspectos.

Ver en detalle:
https://carlosagaton.blogspot.com.ar/2016/07/antes-del-genocidio-los-nativos.html?spref=fb

Antes del genocidio, los nativos americanos reconocían 5 géneros

Distintas tribus como los Navajo, los Cheyenne y los Cherokee utilizaban el término "gente de dos espíritus" antes de las imposiciones morales cristianas que llegaron con la Conquista.
No fue hasta que los europeos tomaran América del Norte que las tribus nativas de esa región adoptaron la idea de los roles de género como una cualidad rígida. 
Para los Nativo Americanos, no existía un 'set de reglas' que los hombres y mujeres tenían que cumplir con el fin de ser considerados miembros "normales" de su tribu.
Es más, como cuenta la página Indian Country Today, la gente que tenía características tanto "masculinas" como "femeninas" era vista como dotada de dones por la naturaleza y, por lo tanto, capaz de entender los dos lados de todo. 
En todas las comunidades se reconocían estos roles de género, solo que con distintos -pero muy parecidos- nombres: Mujer, hombre, mujer de dos espíritus, hombre de dos espíritus, y transgénero.
PAREJA 'DOS ESPÍRITUS'
La página antes mencionada cuenta que "los Navajo se refieren a los 'dos espíritus' como 'Nádleehí' (que significa "uno que se transformó"), dentro de los Lakota está el 'Winkté' (nombre que se da a los hombres que tienen la costumbre de comportarse como mujeres), para los Ojibwe el 'Niizh Manidoowag' (literalmente traducible a "dos espíritus"), mientras que los Cheyenne tienen al Hemaneh ("mitad hombre, mitad mujer), para nombrar a unos pocos. 
El propósito del término 'dos espíritus' es el de dar una posible traducción occidental a esta serie de nombres, pero no siempre este ejercicio es totalmente exacto en su vuela a los lenguajes nativos.
 Por ejemplo, en el idioma Cherokee Iroqués no hay manera de traducir el término, pero esta tribu sí tiene una términos de variación de género para nombrar a 'mujeres que se sienten como hombres y viceversa'.
La cultura de los 'dos espíritus' en Norte América fue una de las primeras costumbres que los europeos trataron de destruir y desaparecer de la historia.
 Un claro ejemplo de ello es lo que dijo el artista estadounidense de la épocaGeorge Catlin, quien pensaba "que esta tradición debe ser erradicada antes de que llegue a los libros de historia".
FUENTE: WWW.DANCINGTOEAGLESPIRITSOCIETY.ORG
El fenómeno no sólo se vio en esta región de Norteamérica.
 Hay registro de quelos monjes católicos españoles destruyeron, también, muchos de los códices aztecas con el fin de erradicar los relatos y las creencias nativas tradicionales, una de ellas la de los 'dos espíritus'.
 A través de esta serie de esfuerzos, los cristianos forzaron a los Nativo Americanos a vestirse y actuar de acuerdo a los nuevos roles de género designados por ellos.
Uno de los 'hombres de dos espíritus' más celebrado fue el guerrero Lakota llamado Osh-Tisch (cuyo nombre significa, muy acertádamente, 'El Que Los Encuentra y Los Mata'). 
El guerrero nació como varón y se casó con una mujer, pero se vestía con ropa 'femenina' y vivía su cotidianeidad como una mujer. 
En 1876, Osh-Tisc se ganó la gran reputación que tiene en la historia al rescatar a un hombre de su tribo durante la Batalla de Rosebud Creek. Una gesta de gran valor.
OSH-TISCH (IZQUIERDA) Y SU ESPOSA (DERECHA). FUENTE: BIPARTISAN REPORT
En las culturas Nativo Americanas, la gente era valorada por su contribuciones a la tribu, más allá de su masculinidad o feminidad. 
Según Indian Country Today, los padres no asignaban roles de género a los niños, cuyas ropas tendían a ser de género neutral.
 No existían, además, preconcepiones o ideales con respecto a de qué forma una persona debía amar; simplemente era un acto natural que ocurría sin juicios alrededor.
Al contrario, la gente de 'dos espíritus' en la América pre-contacto europeo era altamente venerada, y las familias que tenían un miembro así entre ellos era considerada suertuda.
 Se creía que el hecho de que una persona pueda ver el mundo con los ojos de ambos 'espíritus' (femenino y masculino) al mismo tiempo era un regalo del Creador.
Lamentablemente, la influencia religiosa occidental generó serios prejuicios contra esta forma de diversidad de género practicada por los Nativo Americanos, lo que obligó a estas personas a tomar una de las dos opciones forzadas o esconderse para proteger su vida. Historia conocida.
El caso de los nativos americanos nos hace preguntarnos fuertemente por si estas conductas de flexibilidad en los roles de género son realmente 'antinaturales' como la moral occidental y cristiana que rige en nuestro país, que fue colonia también, nos ha enseñado.
 Si en otras sociedades estas conductas fueron tomadas como normales -y hasta como "una bendición del Creador"- sin que ocurra una catástrofe por ello ¿Por qué mucha gente cree que su homofobia/transfobia es una 'defensa por lo natural'?


Publicado en: https://carlosagaton.blogspot.com.ar/2016/07/antes-del-genocidio-los-nativos.html?spref=fb

miércoles, 12 de octubre de 2016

#Ni una menos, el año pasado represión en Mar del Plata, este año en Rosario. Cada vez somos más.

Mientras en Rosario reprimían el Encuentro de Mujeres, el domingo en Mar del Plata (donde reprimieron el año pasado) pasaba ésto. #Niunamenos.
Lucía Pérez desayunó con su papá el sábado a la mañana. Antes de que él se fuera a trabajar, la adolescente de 16 años le dijo que iba al cine y a comer pizzas con las amigas. A la noche, dos hombres la pasaron a buscar por su casa del barrio Alfar en Mar del Plata. La llevaron a una casa, la drogaron y la sometieron: Lucía fue víctima de violación y empalamiento. Después, lavaron el cuerpo y le cambiaron la ropa. Para intentar  justificarse, la llevaron a una salita sanitaria en Playa Serena y dijeron que se había desmayado por una sobredosis. Los médicos quisieron reanimarla pero no lo lograron. *
A Guillermo Pérez, el papá de Lucía, se le quiebra la voz cuando reconstruye la escena. Primero se enteró su hijo Matías, al que llamaron para que fuera a reconocer el cuerpo. Después se lo contaron a él: ahí empezó su pesadilla. “Esperamos que haya un juicio y que condenen a los culpables. Pero a mi hija no me la van a devolver”, dijo a Cosecha Roja Guillermo.
El femicidio llegó a los medios nacionales esta mañana, cuando se conocieron los resultados de la autopsia. La fiscal María Isabel Sánchez dio una conferencia de prensa para contar sobre el caso. Según reconstruyó la justicia, Matías Farías (23) y Juan Pablo Offidani (41) pasaron a buscar a Lucía con una camioneta Fiat Strada azul. La llevaron a la casa de Farías donde la violaron. Después, la trasladaron a la sala de urgencias pero la adolescente llegó muerta. La fiscal los imputó por abuso sexual seguido de muerte. La Policía los detuvo el domingo arriba del vehículo donde llevaban medio kilo de estupefacientes.
La justicia también ordenó el allanamiento de la casa de Farías en el barrio Alfar, donde sospechan que violaron a Lucía. Allí encontraron marihuana, cucharas con restos de cocaína y varios preservativos. A raíz de esto, la fiscal abrió otra causa por provisión y venta de estupefacientes.
Lucía había conocido a los hombres el viernes en la puerta de la Escuela Media N°3. Ese día, la invitaron a la casa de Farías y el sábado la pasaron a buscar. El colegio queda en la Avenida Juan B Justo al 700, cerca del puerto. Según los relatos de las compañeras de Lucía, Farías y Offidani vendían droga en la puerta del instituto.  hoy la fiscal Sánchez en una conferencia de prensa luego de recibir los resultados de la autopsia.
“La muerte se produjo por un objeto violento que ingresó por vía anal, lo que le provocó un paro cardíaco”, agregó Sánchez. Hizo un repaso por la sucesión de los hechos y dijo que nunca vio un caso como este: “Lucía fue sometida a una agresión inhumana, a los más bajos instintos”.
La fiscal pidió que los dos detenidos sean sometidos a pericias psicológicas y psiquiátricas luego de que se negaran a declarar. Sánchez no descarta que haya un tercer involucrado en el crimen.
Cuando Guillermo habla sobre el trabajo de la funcionaria, su voz se recupera: “Confiamos en la fiscal porque viene actuando bien. Esperamos que haya una condena ejemplar. Todavía confiamos en las cosas”.
*
El año pasado en Mar del Plata nueve mujeres fueron asesinadas en manos de varones violentos.

LA REPRESION
La policía de Santa Fe reprimió este domingo la movilización de mujeres en la puerta de la Catedral

La policía de Santa Fe reprimió este domingo la movilización de mujeres en la puerta de la Catedral | Foto: @CasaRosadaAR

Publicado 9 octubre 2016 por Telesur

Hubo personas herida, entre ellos periodistas. Golpearon a un fotógrafo de la agencia de noticias de Télam, rompieron cámaras de fotos y golpean fuertemente a varios comunicadores que pretendían registrar la represión.

La policía argentina reprimió este domingo una movilización del Encuentro Nacional de Mujeres que se realiza en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, donde resultaron heridos varios trabajadores de la prensa entre ellos José Garanta fotógrafo de Télam, herido de bala. 
https://www.youtube.com/watch?v=dwiTOpRz4C4
La impactante movilización se sigue desarrollando a pesar de la represión, ya que se cambió el recorrido de las columnas que venían más atrás.
Al menos 120 mil mujeres de todo el país y de Latinoamérica se movilizaron en una multitudinaria marcha con paradas de denuncia por la Catedral  y los Tribunales federales hasta llegar al Monumento a la Bandera en la ciudad de Rosario, durante la segunda jornada de El Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) que se desarrolló este domingo.
La actividad, que se inició el pasado sábado  8 de octubre en la ciudad de Rosario y culminará el lunes, cuenta con la participación de al menos 70 mil féminas de Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia.
>>Encuentro Nacional de Mujeres continúa en Argentina con intensa agenda de debates

viernes, 9 de septiembre de 2016

Operaciones oníricas

Estaba en un cuarto de sanatorio de 3 camas.
En la del extremo izquierdo junto a la ventana, Nico, el asistente del seminario de improvisación teatral, estiraba y contraía su cuello (tal como hacen los mimos con sus orejas pero él lo hacía con su cuello que se alargaba y hacía que su cabeza ascendiera y descendiera en vertical), luego sacaba la punta de su lengua y con los labios unidos daba un beso en el aire señalado el sitio exacto donde se encontraba cada uno de los tres tumores que la mujer acostada entre él y yo tenía alojados en el abdomen, uno al centro, debajo de las costillas, y los otros dos en la parte baja, casi paralelos y equidistantes del ombligo y de las caderas.
Apolo, mi maestro de dramaturgia, con guardapolvo y barbijo de cirujano, juntaba la punta de los dedos de la mano derecha debidamente enguantada y sustraía los tumores en el aire sin tocar a la paciente.
Cuando a operación estuvo concluída comenzó a picarme la garganta.
Con la nariz tapada sentí que me ahogaba, salté de la cama que ocupaba en el extremo derecho de la habitación y tomé la copa de vino que Apolo tenía dispuesta para celebrar el éxito de la intervención.
Ignacio Apolo me miró algo admonitorio y curioso al ver que tomé su copa. Señalé mi garganta cerrada, entendió, asintió, tomé un trago para dejar entrar el aire, pero no dio resultado.
Me desperté tan ahogada como en el sueño y eché mano del sifón de soda y el vaso que siempre tengo a mano junto a mi cama para estas ocasiones.
Hicieron falta varios tragos para poder volver a respirar.

miércoles, 13 de julio de 2016

miércoles, 29 de junio de 2016

Mensajes del acá y del allá

Ante próxima recuperación de mi única casa, ocupada hace mucho tiempo, mi vecina de allá me pone al tanto y me aconseja para que disipe mis enojos y mis miedos. 
Luego de la charla se suceden cosas que me ubican en el aquí, en el ahora y que me hacen entender que no somos dueños más que del instante en que vivimos. 
Cosas que le transmito en este mensaje:  
"Después de hablar con vos me tiré mi combo de tarot e I Ching, uno siempre interpreta lo que quiere interpretar de estas lecturas pero ambas me dicen lo mismo que vos me aconsejás. 
Si te digo que al toque enganché en la tele el documental de la epopeya del equipo de rugby uruguayo que estuvo perdido en la cordillera casi 2 meses en 1972 y no pude dejar de llorar la coincidencia (que me acomodó los sesos y el ánimo) te va a sorprender tanto como a mí. 
En el bajo flores aúlla un perro y me pregunto quién se estará muriendo, porque los perros nunca se equivocan en estos anuncios y entonces concluyo que siempre que hay vida, hay posibilidad de que los vientos cambien. Gracias por la oreja y las sabias palabras. Besos."

lunes, 20 de junio de 2016

Rucita

Ese domingo despertó angustiada por una pesadilla recurrente: Timo, Pacho y Bomo, los más grandotes y pendencieros de la clase, la hostigaban en un rincón, se reían y trataban de meter sus manos debajo de su capa. Respiró por un momento aliviada cuando cayó en la cuenta de que era sábado y que por dos días quedaba a salvo del bullying. Inmediatamente recordó que la vianda semanal para la abuela, la esperaba en el freezer para sumar a la canasta con GPS para seguir el camino correcto que ya conocía de memoria hacia la casa de su abuela, con provisión de ropa limpia,  las galletas que la misma Rusita había preparado el viernes por la tarde mientras hacía las tareas  y un nuevo libro de cuentos para leerle.
La abuela crió a Rucita sus primeros cinco años, cuando su madre decidió buscar trabajo en la textil del pueblo y establecerse allí para alimentar a las tres. Al comenzar la edad escolar Rucita pasó a vivir con su madre en el  pueblo y ahora que la abuela  no podía leer por su vista disminuida ni otras muchas cosas, ella se sentía feliz de poder compensar ese regalo. Como cuando quisieron llevarla a vivir al pueblo con ellas se negó con la firmeza de siempre, aprovecharon el viejo molino para armar un generador de autonomía sustentable que le daba energía a la casa, la proveía de agua  caliente, alimentaba el microondas donde se calentaba las viandas convenientemente fraccionadas y le otorgaron una vida apacible con los mínimos riesgos del caso en su casa de bosque.
La mamá de Rucita había preparado el día anterior  las viandas para toda la semana, como parte del organigrama de su único día de franco en la fábrica de capas en la que que trabajaba a destajo incluso los fines de semana. Por eso para Rucita esta tarea era un momento feliz de la semana. Eran 2 horas de ida y 2 horas de vuelta. Rucita trataba de volver siempre para salir del bosque antes de que cayera la luz pero no siempre lo lograba, entretenida como se quedaba muchas veces escuchando anécdotas de su abuela, compartiendo música o leyendo cuentos. Eso le valió muchos sábados por la noche peleas con su madre, que se preocupaba por los peligros que podían acecharla.
Ese sábado, como otras tantas veces quiso evitar esas peleas ignorando el GPS,  agarrar con la bicicleta por el atajo le ahorraba una hora (al menos de ida) y eso le garantizaba llegar de vuelta a una hora que su madre consideraba prudente.
Enfiló con la bici por el caminito oculto que atravesaba en diagonal el bosque hasta el claro donde estaba en la casa de su abuela y respiró profundamente disfrutando de los distintos olores y sonidos. En un momento casi descarrila con la bici en un desnivel y en la maniobra para no caer saltó hacia abajo la canasta. Sin inquietarse Rucita apoyó a bici en un árbol, bajó con cuidado la explanada natural, recuperó la canasta, comprobó que todo siguiera en  orden, vio el GPS que marcaba en ese instante una luz en rojo, lo desconectó y subió con tranquilidad a recuperar su bicicleta.
En la escalada escuchó un gemido lastimero entre unos arbustos y se asomó a investigar. Primero le pareció un perro herido, pero a poco de observar descubrió que era un lobezno.
-Te caíste? .preguntó Rucita pensando que estaba herido.
-Me empujaron –contestó el lobezno con voz dolorida.
-¿Por qué? ¿Quiénes?
-Los otros cachorros de la manada. Como tengo una espina en la pata y no corro tan rápido como ellos se burlan de mí de todas maneras posibles y cuando pueden, me la dan.
-¿Y vos por qué estás hablando conmigo si sos un lobito?
-Porque mi papá era lobizón y me criaron con los dos idiomas.
-Ah, entonces seguro que lo de tus amigos es pura envidia -quiso reconfortarlo Rucita.
-¿Y vos qué hacés con una capa de lluvia roja en un día de sol?
-Mi mamá trabaja en la fábrica de uniformes para los bomberos. Una vez al año le regalan una capa y es el único abrigo que puedo tener. Por eso te entiendo, los chicos en la escuela me hacen la vida de a cuadritos. Ya no importa que me saque la capa una cuadra antes de llegar a la escuela cuando no hace tanto frío, me tienen de punto.
-Me duele el golpe y la espina ¿no tendrás nada en tu canasta que me alivie?
-No esta vez, sólo comida y ropa limpia para mi abuela que vive sola en el claro del bosque… Aunque, dejame ver si no quedó en el fondo una pomada de alcanfor que me olvidé de dejarle la semana pasada.- Rucita revisó el fondo debajo de las viandas, los camisones y las toallas y tanteó la lata de pomada, la sacó, se sacó el guante de lana roja, la abrió con cuidado y untó el dedo índice dentro de la lata que volvió a cerrar enseguida con cuidado.
-¿Dónde te golpeaste? Te paso la pomada en el golpe y trato de sacarte la espina con la uñas.
El Lobo se lamió la zona de su pata trasera golpeada y le mostró la espina, clavada en la pata delantera.
-Traté de sacarla con los dientes pero no hubo caso, está muy hundida entre los dedos.
-No te preocupes, ahora la engancho con mis uñas y después te pongo algo más de pomada para que no se te infecte.
-¿Todas las semanas pasás por aquí? No es un lugar seguro para nenas como vos.
-Ya lo sé, pero así tengo más tiempo para estar con mi abuela y por este camino nunca tuve problemas.
-¿En el claro me dijiste que vive? -preguntó el lobo sin dejar de observar las maniobras curatorias de Rucita- Yo conozco otro atajo que te puede ahorrar mucho más tiempo: ¿Ves ese caminito que sale del roble alto? (señaló un árbol a pocos metros junto al que nacía un sendero que se hundía en lo más profundo del bosque) Ese va directo al claro sin desvíos, pero tené cuidado que no se te pinche la bici. Si querés te puedo acompañar para que llegues más segura.
-No te preocupes, no me va a pasar nada, soy muy rápida con la bicicleta y vos todavía estás dolorido.- respondió Rucita mientras guardaba el tarro con la pomada y tomó con entusiasmo el nuevo atajo revelado por el lobezno bilingüe.
El lobo observó cómo se iba por el sendero, se desperezó dejando ver su enorme talla que mantuvo encogida durante todo el encuentro con la joven y partió corriendo por el atajo que Rucita utilizaba burlando al GPS.

….continuará